Ella y yo usualmente hablamos con la verdad trituradora y molino de carne; nuestra charla de antier, sobre el "amor", me recordó algo que escribí hace unos meses. Esto no fue hecho para ti, Morena, porque lo que sea que haya entre los dos me sigue emocionando; pero no deja de hacerte un guiño... como ya es costumbre.
¿Cuántos años nos faltarán a todos nosotros, hombres y mujeres del mundo, para escapar de nuestra precariedad?
No lo supieron nunca los "revolucionarios", no lo sabremos los “sintomáticos” jamás.
Si uno anda el camino a contraviento, ondeando su bandera de honestidad, no tardará un obstáculo de lo imprevisible en darle un palmo de narices como respuesta, o quizá como advertencia.
El destino es un toro de seiscientos kilogramos.
Precariedad, comunicación precaria; lejana y difusa en su pretendida claridad.
No escucharé palabras saliendo de tu boca, al menos no, por lo pronto, en tu fugaz regreso.
No podré porque la bandera que sostengo es muy pesada y el símbolo bordado en ella es inextricable.
La honestidad es una bandera de la nada.
Menos clara será esta carta que dice de doscientos modos algo que no se puede explicar; que pide algo que no se sabe esperar.
Ya no me queda nada que pretender de ti, mujer, salvo, ¿tu amistad?
Y qué sería eso entre tu y yo, ¿qué puedo esperar de este noble deseo?
¿Es la amistad la precariedad del amor?
No lo supieron nunca los "revolucionarios", no lo sabremos los “sintomáticos” jamás.
Si uno anda el camino a contraviento, ondeando su bandera de honestidad, no tardará un obstáculo de lo imprevisible en darle un palmo de narices como respuesta, o quizá como advertencia.
El destino es un toro de seiscientos kilogramos.
Precariedad, comunicación precaria; lejana y difusa en su pretendida claridad.
No escucharé palabras saliendo de tu boca, al menos no, por lo pronto, en tu fugaz regreso.
No podré porque la bandera que sostengo es muy pesada y el símbolo bordado en ella es inextricable.
La honestidad es una bandera de la nada.
Menos clara será esta carta que dice de doscientos modos algo que no se puede explicar; que pide algo que no se sabe esperar.
Ya no me queda nada que pretender de ti, mujer, salvo, ¿tu amistad?
Y qué sería eso entre tu y yo, ¿qué puedo esperar de este noble deseo?
¿Es la amistad la precariedad del amor?
Y en de qué serviría saber la respuesta????
ResponderSuprimiramor? amistad????????.....
Rayos!! mi pregunta obligada, aunque ya ahogada en el cliché es sí realmente existe el amor...
que chido escribes! :)
besito
Mi querida Fémina, quisiera poder responder a esa pregunta monumental pero no puedo; sólo deseo que aquello exista.
ResponderSuprimirGracias por el comment, es un gusto verte por aquí.
Besote de vuelta ^-^
Ami ou ennemi on a choisi d'être des amants... esa frase de Nacho Cano queda bien.
ResponderSuprimir